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25 de mayo de 2007

Supón que eres el personaje en una de las novelas de Virginia Woolf

Supón que eres el personaje en una de las novelas de Virginia Woolf dijo el narrador. Era esa estúpida manera que Peter tenía de hacer caso omiso de las convenciones, era su debilidad, ese no tener la más mínima idea de los sentimientos de los demás lo que molestaba a Clarissa, lo que siempre la había molestado —es tu turno para actuar.

Entonces sales del cineforo, aumentando el tamaño ante tus ojos del templo Expiatorio a cada paso y la luz con que sangran los atardeceres permitiendote el paso sobre Vallarta. Tajadas de jardines a tu alrededor compadecen el verde tono con que se entera tu alma.

Aún no sabes del documental sobre Virginia Woolf en C7, después de llegar a casa, escondido en el último asiento del autobús. Ves una mujer regar su amor casto, como una hermana que consagra sus días cursis a santos marginales. Personajes invisibles que buscan trasparencia.

¿Qué es este estado entonces? ¿Indeterminación, incertidumbre, superposición cuántica, demostración del ser y su mutabilidad? Supon ya, que la alegoría termina. Cierras el libro y vas por otro al estante. La página dice:
Dime: ¿no has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, éste el mercader, aquél el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y, acabada la comedia y desnudándose de los vestidos della, quedan todos los recitantes iguales.

-Sí he visto —respondió Sancho.

-Pues lo mesmo —dijo don Quijote— acontece en la comedia y trato deste mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y, finalmente, todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero, en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.

-¡Brava comparación! —dijo Sancho—, aunque no tan nueva que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que, mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio; y, en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.

-Cada día, Sancho —dijo don Quijote—, te vas haciendo menos simple y más discreto.

23 de mayo de 2007

Venus

Maurice: For most men, the woman's body is the most beautiful thing they will ever see.
Jessie: What's the most beautiful thing a girl sees? Do you know?
Maurice: Her first child.
Ayer fui a ver la película Venus, con el actor Peter O'Toole. Cuenta la historia de un viejo actor que encuentra el amor, una vez más al final de su vida. Para mí, es una película típicamente inglesa. Con destellos de humor agudo y una prominente construcción dramática.

Sólo quería comentar que algunas veces, cuando leo los créditos completos de un film que me gustó mucho, busco apellidos extranjeros dentro de los mismos. Así pues, de un modo venturoso imagino la historia ficticia de tal o cual empleado forastero en una película local, con cierta predisposición homérica.

16 de mayo de 2007

La psicomagia

Hoy (bueno, ayer) por la tarde hablaba con Vero Des en el messenger sobre lo simple que a veces nos ponemos cuando platicamos, de un modo muy divertido. Entonces, en el trancurso del día recordé nombres por intervalos de personas con las que charlo tan a gusto que podría hablar horas y horas sin aburrirme. Muchas de esas personas ya no están en mi vida, por diversos factores. El trabajo, los diferentes rumbos que tomamos o el descuido en la relación afectiva. No regamos la plantita. No obstante, intento aproximarme con la gente que tiene una interacción divergente a la mía.

Pensé en un término como psicología de la interacción humana. ¿Cuál es la naturaleza de nuestros encuentros con la gente? ¿Por qué reaccionamos de una tal manera? Una respuesta que podría ser lógica es nuestro estado emocional inmediato. Si una persona está estresada lo va a demostrar o si tiene mucha energía ese día, la demostrará de igual manera. O, si sabe ocultar sus verdaderas emociones puede ser discreta y demostrar lo contrario a lo que siente.

Pero, ¿que pasaría si tenemos programada la manera en que vamos a reaccionar ante las acciones que se nos presentan en el mundo antes de que sucedan? Incluso antes de conocer alguien nuevo, de comer, de ver una película, de saludar en la calle, de escuchar una canción, de visitar a un familiar, de mirar al cielo, de dar limosna, de ponernos la ropa, de visitar el campo, de recibir un regalo, de preparar un cumpleaños, de enamorarse, de conseguir un orgasmo, de pensar y de actuar? Y los más espantoso sería saber que esa reacción mental, la programamos nosotros mismos consciente o inconscientemente. ¿Por qué?

Todo este diálogo surgió en mí por la charla que tuve con Vero, además por las personas que recordé y tengo mucho tiempo sin ver. Pensé enviarles un email o hablarles sin la mayor intención que saber cómo están. ¿Qué es lo que interfiere para que las cosas simplemente marchen de maravilla? Al ver hoy por youtube a Alejandro Jodoroswky, me di una idea de esto desde el punto de vista de la psicomagia. ¿Que qué es la psicomagia?

Acuñada por Jodorowsky, su finalidad es sanar los bloqueos materiales-corporales, sexuales, emocionales e intelectuales que nos impiden realizar nuestro destino en la vida.

La psicomagia se basa en las siguientes premisas fundamentales:


- Fracasar no existe, en cada fracaso, cambiamos de camino.
- Para llegar a lo que eres, debes de ir por donde no eres.
- Llegar a ser lo que uno es, es la más grande felicidad.
En toda enfermedad hay:
 
- Una prohibición: Te prohiben ser lo que eres.
- Una falta de consciencia: Cuando no te das cuenta de lo que eres.
- Una falta de belleza, cuando pierdes la belleza enfermas.

Lo gacho de esta entrada es que la estoy reescribiendo porque cerré la página accidentalmente... Bueno, decía, en cada encuentro con la vida, hay una nueva manera de ver las cosas de manera constructiva. Por ahora sólo puedo recomendar que vean esta serie de videos del director de cine, escritor y experto en manga, Alejandro Jodoroswky que está en YouTube.

7 de mayo de 2007

Amor de estudiante

Tenemos a Jorge, que es un joven filósofo de 19 años de edad. Bueno, no es un filósofo, filósofo, él apenas va en la prepa. Pero, es un filósofo porque reflexiona y cuestiona cada cosa que le pasa en la vida. Como cuando le ponen una paliza al Pérez a la salida todos los días, Jorge se pregunta si la madriza existiría si sus agresores estuvieran en un bosque sin gente, sólo con Pérez.

Una vez Jorge leyó un cuento que le hubiera gustado leer un par de años antes, o eso fue lo que se dijo así mismo.
 
Si lo hubiera leído hace tres años habría cambiado el rumbo de las cosas.

Jorge se había enamorado en la secundaria de Melisa, la chica del salón de la que no sólo los Jorges se suelen enamorar, sino también los Pérez y los predadores de los Pérez. Como también suele pasar, Melisa maduró antes que sus compañeritos de clase y eso en verdad la aburría. Sin embargo, Jorge pensaba que si él también maduraba rápido, podría llamar la atención de Melisa y entonces finalmente, le pediría su mano y vivirían felices por siempre en una casa de las que tienen jardín grande a la entrada, cochera y el espacio suficiente para que jueguen los niños sin ensuciar la sala.

Pero Jorge no creció más allá de lo normal. Él aparentaba con todas sus fuerzas ser mayor. Pero, para Melisa, Jorge era un muchacho simpático. Pensaba que siempre que le preguntaban algo respondía con muy largas frases que para ella no tenían nada que ver con la pregunta y eso le causaba gracia. Además, se comportaba como los demás chavos del salón cuando ella se acercaba: babeaba, no sabía bien qué decir, contaba un chiste que ni al caso o se quedaba en silencio del incómodo. Amigos simplemente amigos pues.

"¡Pero ésta no es la vida de un filósofo!", decía Jorge. "Si me gusta debo decirle que me gusta y no estar reflexionando sobre si le digo o no le digo". Y Jorge se cuestionó tanto, que ya no consideraba digno que en un cuento de ficción se trataran tales asuntos mundanos, por lo que pidió al autor terminarlo de una buena vez.

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