Categorías

amor (51) arte (7) cine (53) cuento (31) diario (139) English (15) ensayo (38) espiritualidad (4) humor (16) imagen (2) Krishnamurti (6) lenguaje (9) literatura (13) música (3) narrativa (42) pensamientos (20) poesía (117) préstamos (86) prosa poética (30) sociedad (8) sueños (3) talent campus (1) video (9)

25 de mayo de 2007

Supón que eres el personaje en una de las novelas de Virginia Woolf

Supón que eres el personaje en una de las novelas de Virginia Woolf dijo el narrador. Era esa estúpida manera que Peter tenía de hacer caso omiso de las convenciones, era su debilidad, ese no tener la más mínima idea de los sentimientos de los demás lo que molestaba a Clarissa, lo que siempre la había molestado —es tu turno para actuar.

Entonces sales del cineforo, aumentando el tamaño ante tus ojos del templo Expiatorio a cada paso y la luz con que sangran los atardeceres permitiendote el paso sobre Vallarta. Tajadas de jardines a tu alrededor compadecen el verde tono con que se entera tu alma.

Aún no sabes del documental sobre Virginia Woolf en C7, después de llegar a casa, escondido en el último asiento del autobús. Ves una mujer regar su amor casto, como una hermana que consagra sus días cursis a santos marginales. Personajes invisibles que buscan trasparencia.

¿Qué es este estado entonces? ¿Indeterminación, incertidumbre, superposición cuántica, demostración del ser y su mutabilidad? Supon ya, que la alegoría termina. Cierras el libro y vas por otro al estante. La página dice:
Dime: ¿no has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, éste el mercader, aquél el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y, acabada la comedia y desnudándose de los vestidos della, quedan todos los recitantes iguales.

-Sí he visto —respondió Sancho.

-Pues lo mesmo —dijo don Quijote— acontece en la comedia y trato deste mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y, finalmente, todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero, en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.

-¡Brava comparación! —dijo Sancho—, aunque no tan nueva que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que, mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio; y, en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.

-Cada día, Sancho —dijo don Quijote—, te vas haciendo menos simple y más discreto.

23 de mayo de 2007

Venus

Maurice: For most men, the woman's body is the most beautiful thing they will ever see.
Jessie: What's the most beautiful thing a girl sees? Do you know?
Maurice: Her first child.
Ayer fui a ver la película Venus, con el actor Peter O'Toole. Cuenta la historia de un viejo actor que encuentra el amor, una vez más al final de su vida. Para mí, es una película típicamente inglesa. Con destellos de humor agudo y una prominente construcción dramática.

Sólo quería comentar que algunas veces, cuando leo los créditos completos de un film que me gustó mucho, busco apellidos extranjeros dentro de los mismos. Así pues, de un modo venturoso imagino la historia ficticia de tal o cual empleado forastero en una película local, con cierta predisposición homérica.

16 de mayo de 2007

La psicomagia

Hoy (bueno, ayer) por la tarde hablaba con Vero Des en el messenger sobre lo simple que a veces nos ponemos cuando platicamos, de un modo muy divertido. Entonces, en el trancurso del día recordé nombres por intervalos de personas con las que charlo tan a gusto que podría hablar horas y horas sin aburrirme. Muchas de esas personas ya no están en mi vida, por diversos factores. El trabajo, los diferentes rumbos que tomamos o el descuido en la relación afectiva. No regamos la plantita. No obstante, intento aproximarme con la gente que tiene una interacción divergente a la mía.

Pensé en un término como psicología de la interacción humana. ¿Cuál es la naturaleza de nuestros encuentros con la gente? ¿Por qué reaccionamos de una tal manera? Una respuesta que podría ser lógica es nuestro estado emocional inmediato. Si una persona está estresada lo va a demostrar o si tiene mucha energía ese día, la demostrará de igual manera. O, si sabe ocultar sus verdaderas emociones puede ser discreta y demostrar lo contrario a lo que siente.

Pero, ¿que pasaría si tenemos programada la manera en que vamos a reaccionar ante las acciones que se nos presentan en el mundo antes de que sucedan? Incluso antes de conocer alguien nuevo, de comer, de ver una película, de saludar en la calle, de escuchar una canción, de visitar a un familiar, de mirar al cielo, de dar limosna, de ponernos la ropa, de visitar el campo, de recibir un regalo, de preparar un cumpleaños, de enamorarse, de conseguir un orgasmo, de pensar y de actuar? Y los más espantoso sería saber que esa reacción mental, la programamos nosotros mismos consciente o inconscientemente. ¿Por qué?

Todo este diálogo surgió en mí por la charla que tuve con Vero, además por las personas que recordé y tengo mucho tiempo sin ver. Pensé enviarles un email o hablarles sin la mayor intención que saber cómo están. ¿Qué es lo que interfiere para que las cosas simplemente marchen de maravilla? Al ver hoy por youtube a Alejandro Jodoroswky, me di una idea de esto desde el punto de vista de la psicomagia. ¿Que qué es la psicomagia?

Acuñada por Jodorowsky, su finalidad es sanar los bloqueos materiales-corporales, sexuales, emocionales e intelectuales que nos impiden realizar nuestro destino en la vida.

La psicomagia se basa en las siguientes premisas fundamentales:


- Fracasar no existe, en cada fracaso, cambiamos de camino.
- Para llegar a lo que eres, debes de ir por donde no eres.
- Llegar a ser lo que uno es, es la más grande felicidad.
En toda enfermedad hay:
 
- Una prohibición: Te prohiben ser lo que eres.
- Una falta de consciencia: Cuando no te das cuenta de lo que eres.
- Una falta de belleza, cuando pierdes la belleza enfermas.

Lo gacho de esta entrada es que la estoy reescribiendo porque cerré la página accidentalmente... Bueno, decía, en cada encuentro con la vida, hay una nueva manera de ver las cosas de manera constructiva. Por ahora sólo puedo recomendar que vean esta serie de videos del director de cine, escritor y experto en manga, Alejandro Jodoroswky que está en YouTube.

7 de mayo de 2007

Amor de estudiante

Tenemos a Jorge, que es un joven filósofo de 19 años de edad. Bueno, no es un filósofo, filósofo, él apenas va en la prepa. Pero, es un filósofo porque reflexiona y cuestiona cada cosa que le pasa en la vida. Como cuando le ponen una paliza al Pérez a la salida todos los días, Jorge se pregunta si la madriza existiría si sus agresores estuvieran en un bosque sin gente, sólo con Pérez.

Una vez Jorge leyó un cuento que le hubiera gustado leer un par de años antes, o eso fue lo que se dijo así mismo.
 
Si lo hubiera leído hace tres años habría cambiado el rumbo de las cosas.

Jorge se había enamorado en la secundaria de Melisa, la chica del salón de la que no sólo los Jorges se suelen enamorar, sino también los Pérez y los predadores de los Pérez. Como también suele pasar, Melisa maduró antes que sus compañeritos de clase y eso en verdad la aburría. Sin embargo, Jorge pensaba que si él también maduraba rápido, podría llamar la atención de Melisa y entonces finalmente, le pediría su mano y vivirían felices por siempre en una casa de las que tienen jardín grande a la entrada, cochera y el espacio suficiente para que jueguen los niños sin ensuciar la sala.

Pero Jorge no creció más allá de lo normal. Él aparentaba con todas sus fuerzas ser mayor. Pero, para Melisa, Jorge era un muchacho simpático. Pensaba que siempre que le preguntaban algo respondía con muy largas frases que para ella no tenían nada que ver con la pregunta y eso le causaba gracia. Además, se comportaba como los demás chavos del salón cuando ella se acercaba: babeaba, no sabía bien qué decir, contaba un chiste que ni al caso o se quedaba en silencio del incómodo. Amigos simplemente amigos pues.

"¡Pero ésta no es la vida de un filósofo!", decía Jorge. "Si me gusta debo decirle que me gusta y no estar reflexionando sobre si le digo o no le digo". Y Jorge se cuestionó tanto, que ya no consideraba digno que en un cuento de ficción se trataran tales asuntos mundanos, por lo que pidió al autor terminarlo de una buena vez.

8 de abril de 2007

Se solicita equidad, ambos sexos

por Augusto Chacón.

El viernes anterior, en la sección Correo, el lector Pablo Gómez Martínez tocó el tema de la equidad de género en la distribución de espacio entre articulistas y columnistas del periódico.

8-Abril-07

Entre los opinadores de Público, señaló el lector Pablo, “menos de diez por ciento son mujeres”, al menos así fue durante la semana en la que él revisó el diario. Termina su carta diciendo: “La equidad en un espacio informativo es fundamental para el desarrollo saludable de una democracia participativa y aún más para un medio de comunicación que procura ser una ?publicación libre, liberal, crítica, dura y ligera a la vez’, como dijo Ciro Gómez Leyva en su columna del jueves 5 de abril.”

Sin duda la consideración del lector no es despreciable, pone en vilo muchas cosas: cómo es que la opinión de los hombres sigue siendo más numerosa; cómo es que concebimos a la sociedad si sólo los hombres, mayoritariamente, aparecen como los que tienen algo que decir. Pero además, el conteo hecho por Pablo Gómez Martínez, unido al tema del aborto que ha estado las últimas semanas agotando la tinta de de tantos escribientes, nos hace caer en cuenta de cómo se van conformando ciertas tendencias de la opinión pública y cómo es que se concibe un espacio de opinión personal en un medio de comunicación: a pesar de que Público ha estado abierto a todas las opiniones, queda la sensación de que falta algo en el modo de enfrentar el asunto, queda la impresión de que alguien no ha dicho su palabra al respecto, un decir femenino que no se resolverá mediante cuotas de género.

Y los anterior, me parece, tiene que ver con dos cosas: una es cierta incomodidad que queda luego de que algo tan escabroso y polarizante como el aborto es tratado por los mismos como si la tortilla, la obra pública o la presentación de un libro, cada uno habla desde su enfoque, claro, pero de una manera tal que dejan el sabor de que lo importante es comentar el tema que “está centralmente en los medios”, nada más; y la otra es que quizá esa voz de un alguien que hoy es un vacío, nos esté diciendo mucho desde el silencio, sólo que no queremos oírlo: la despenalización del aborto es tan delicada que debemos respetar ese no decir nada que flota en el ambiente de la opinión pública tradicional, esa que vacía llenando; quizá, llegados a este punto, callar sea lo único que abarque a todas las mujeres, y de una en una. Que la ley se haga atendiendo al estado general de la salud pública, no como una bandera para armar ejércitos… de hombres. Por supuesto, es fácil decirlo, ponerlo en práctica es arduo: ¿se imaginan a los asambleístas del Distrito Federal pasando una modificación a la ley que tiene que ver con el aborto en medio del respetuoso silencio de los opinadores? Imposible. Tal vez sería más sencillo apelar a que cada uno dijera: no es mi tema, no sé, o no es mi voz la que está para tomar postura pública en este asunto.

Suponiendo que por obra de artes mágicas pudiéramos dejar hoy, en Público, la equidad de género en un balance ideal: cincuenta por ciento más una para las mujeres (ellas son más en el mundo), y la otra mitad, menos uno, para los hombres, ¿el periódico se percibiría diferente? No mucho. Porque al final, columnistas y articulistas tienen un papel muy claro: dar su postura personal, ninguno de los que actualmente firman puede hablar a nombre mas que de sí mismos, no pueden afirmar que hablan por el periódico, tampoco son la voz de los hombres, o la de las mujeres. Es sólo el dicho de uno o una que los demás consideramos, si queremos, y hacemos nuestro, si queremos. Así, puestos en el balance ideal entre columnistas y articulistas, ¿si no viéramos las firmas, podríamos identificar la pluma de una mujer de la de un hombre?

Sin embargo, no sólo por la cantidad de espacio de opinión podemos medir el tema equidad de género, entendida como el número de posiciones que llenan los hombres contra las que ocupan las mujeres. El directorio que todos los días podemos leer en el centro de la sección Acentos, el que corresponde a Público-Milenio, tiene 22 lugares, de Presidente a Producción, seis de ellos pertenecen a mujeres, una de ellas a nivel de dirección; es decir: un poco más de una cuarta parte.

Pero, del otro lado de únicamente contar posiciones está el meollo del asunto: ¿el medio privilegia una visión masculina de la sociedad? Si contamos a las reporteras y a los reporteros que cubren desde Guadalajara —sin incluir a La Afición—, ellas ganan casi en proporción de dos a uno. Pero además, contrario a lo que sucede con los artículos y las columnas, me atrevo a decir que en cada entrevista, crónica, reportaje y nota es más fácil diferenciar la voz de los hombres de la de las mujeres, por lo que el tono general del periódico es de espectro amplio, ni siquiera en política podríamos afirmar que se impone una visión estrictamente varonil; sin duda la escritura de las mujeres periodistas de Público le da un color especial a las páginas del periódico, aun a la política local.

Si la escritura periodística deja evidentes huellas femeninas o masculinas, es complejo de medir, en todo caso tendríamos que evaluarlo desde cambios notorios en la sociedad, aunque muy difíciles de conseguir: igualdad de trato, de ingresos, de prestaciones, de espacio, etc., por lo que postular equidad de género es una señal que apunta al camino correcto e implica un compromiso del periódico con cierta noción de justicia: en tanto el mundo siga siendo inequitativo con las mujeres, perdón: mientras sigamos tratando de manera diferenciada, a la baja, a las mujeres, es necesario actuar mediante el expediente de cuotas.

Por lo demás, una vez que las mujeres no sean discriminadas, el paraíso espera en la calidad de los textos, en la ética, en la cultura que cada periodista pone en juego a la hora de enfrentar la realidad que quiere narrar y transformar… y, cosas del español: calidad, ética y cultura, son palabras en femenino.

Fuente: Periódico Público, domingo 8 de abril de 2007.

Archivo del Blog

Todos los derechos reservados. Con tecnología de Blogger.
Scroll To Top