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13 de febrero de 2006

¿A quién esperas?

¿A quién esperas con esa sonrisa?

A quién esperas cuando: Se abre la puerta del camión y una sombra aterriza en las escaleras. Cuando te arreglas para cada fiesta, quince años, cumpleaños o boda. Cuando esperas el verde del semáforo y tu cabeza ladeada busca lo de allá. Cada vez que abres tu correo electrónico esperando un mail. Cuando los tres timbrazos telefónicos se detienen con tu mano levantado el auricular. Cuando suena la puerta de tu casa. Cuando te dicen: ¡Fulan@ te hablan! ¿A quién esperas?

Te veo y brota una ilusión en tu aureola encajada. ¿A quién esperas? No me mires así, que no soy yo a quien esperas. Yo ya estaba aquí. Tú vida esperando y yo conjugando.

¿Sabes cómo suena yo cuando lo repites muchas veces? Shoshoshoshoshoshosho, suena muy mal y todos esperan a qué suene mejor. Me aturde y no soporto más tanto ego, pero qué puedo hacer yo.

¿A quién esperas?

10 de febrero de 2006

Comprendo

Resolver el misterio inventando o dejando que nuestra mente (con las experiencias que ya sabe) resuelva y rescate lo que vemos, escuchamos, probamos y sentimos. Toda la normalidad es eso. Casi todas las percepciones son eso.

Cuando digas comprendo piénsalo bien dos veces. Porque 1+1 puede dar 1. ¿Aunque todo es tan relativo? Yo creo que no. Hay patrones (que no pagan a sus empleados), quiero decir que hay patrones que se repiten, pero es como el mito de Sísifo, hay en la naturaleza humana y en nuestra libertad momentos para decir sí, no, quién sabe, ¿¿¿qué???, ni madres, a lo mejor, definitivamente o un claro y sencillo: todavía no sé. Pero estos son tiempos de hacer y para hacer debemos saber y si para saber escogemos y delimitamos nuestro campo de posibilidades será una decisión con un fin en sí misma.

Suena trágico, pero hasta cuento un chiste:

-¡Mamá, mamá, en la escuela me dicen azafata!
-¿Quién te dice eso hija?
- Las dos adelante, las dos atrás, las dos de los lados....

Oobviamente hay que gesticular...

¿Comprendes?

7 de febrero de 2006

Las rodillas mugrosas

Busco una foto en Internet. Un color, un trazo del tiempo que pueda unir y entrelazar para poder recrear lo que un día puede decir en una entrada. No hay. Los antiguos escritores de diarios se esmeraban tanto en no dejar pasar hasta el más mínimo detalle para que las futuras lecturas evocaran los sentimientos más cercanos a los sentidos originalmente.

Si quisieramos repetir lo que los primitivos ensayistas epistolares, los usos del tiempo moderno simplemente nos darían un zape por insolentes.

¡Pero yo no quería sonar serio en esta entrada! Es que el día de hoy fue muy bueno. Amanecí de buenas, con el pie derecho pues. También creo que fue mi primer día de clases más relajado y lleno de algo que hace mucho no sentía. A pesar de todo.

Cada plática y charla del día de hoy me gustó. Con mis papás, con mis compañeros, con mis amigos, conmigo mismo. Hace unos días platicaba con Miriam y le dije había estado sintiendo y me dijo que quizá ya había encontrado cierta paz interior. Definitivamente no es un signo de conformidad, sino un estado de mayor compromiso, quiero hacer.

No puedo mirar mi facultad y su gente como lo hacía cuando ingresé en ella. No soy el mismo, ni la carrera es la misma. Además, con una analogía puede que lo explique mejor, después de unas cuantas entradas desafortunadas o menos vibrantes, surge una que redime y reune todas las anteriores. Para ser sinceros este escrito no resume ni hace sentir en nada mi sentimiento hacia este día y que no desaparece todavía. Tendría que hacerlo poesía, internarlo en otro mundo que hable de este mismo. Como en la cotidianidad de los días y sus minutos. Los hacemos trascendentes en nuestras vidas cuando las comedias quieren tragedia.

Pero ahora estoy cansado para decir tal cosa, como cuando un niño despué de haber corrido todo el santo día, con las manos sucias, las rodillas mugrosas y los cabellos alborotados, cae rendido en los brazos de sus padres.

6 de febrero de 2006

Al menos en febrero...

Al menos en febrero intentaré llamar tu atención. Te mandaré mensajitos tontos por el celular, demostrándote cuán creativo puedo ser haciendo frases bobas.

Pasaré 28 días ingeniando mecanismos para oler más tus cabellos y sus fragancias musculosas. Verás las cosas ridículas que en tu honor ninguna Troya o Grecia hayan contado, como aquella tarde altanera en el mercado. Me las ingeniaré para hacerte suspirar como si gastaras olas por cada grano de arena.

Al menos en este mes sentirás que también puedo ser serio y que mi boca no sólo dice pocas cosas, sino frases que inchan mientras mis manos tocan. Este mes tus oídos no se cansarán de mis labios musitando tus raspones. Verás que sí.

En estos días, los más cortos del año no bisiesto, notarás como tu presencia influye cuando camino equilibrándome por la acera; como mis ojos leen tus ojos y los párrafos que esconden en su semántica.

Sin duda, al menos en febrero, los cafés por las mañanas no te despertarán tan rotundamente como el sabor de una almohada remojada en dos versos. Quedará en el acta, que febrero de 2006 será el mes más limpio y caudaloso en emociones, aún siendo un mes de invierno.

Y no es porque febrero contenga un día que muchos aprovechan para revivir viejas hazañas o ilusionar corazones ingenuos. El febrero que tú y yo crearemos derretirá a mares los chocolates seriados. Podríamos nombrar incluso con otros signos los días y con otras cuentas las horas. Al menos en febrero.

Los últimos días sabrás que la primavera no es una estación que gira en torno al sol, aunque en esos días las remanencias del futuro proyectado, borrarán ya un mes enmascarado de ficción y tulipanes rosas, como tus mejillas cuando sudan al portal de un viejo rito que mantiene los asientos vacíos.

5 de febrero de 2006

Obsesión por los sonidos y sus resonancias

 

Resuenan mejor las palabras cuando las masticas y tu saliva repele y escupe el corrector de ortografía y gramática de Word. Resuenan a través del eco para alguien. Reseña, síntesis, resumen. Los comentarios de tu vida si no tienen nada que ver con nuestra vida entonces son nulos, equis, un cero a la izquierda. No existe tal vida individual. 

Obsesión por los sonidos y sus resonancias.

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